La importancia de la elección del narrador

La elección del narrador que vamos a utilizar es uno de los aspectos más importantes cuando afrontamos la escritura de una historia. No parece, a priori, una decisión complicada, pero el narrador puede ser determinante a la hora de que el texto funcione o no. Es importante dedicarle tiempo a esta elección e, incluso, hacer varias pruebas, porque como vamos a ver a continuación, no puede darnos la misma información un narrador en primera persona, que uno en tercera o un narrador omnisciente.

La primera pregunta que tenemos que hacernos antes de elegir el narrador es quién nos está contando la historia y por qué. Desde qué lugar. Porque de esta forma sabremos cuál es la información qué querremos transmitir al lector y en qué posición está el narrador con respecto a la historia.

Vamos a ver cuáles son los narradores más comunes en las historias, aunque no los únicos.

Narrador Omnisciente

Se sitúa donde nunca podemos verlo, pero él lo sabe todo. Con razón es conocido también como “narrador Dios”.  Conoce a todos los personajes, sabe lo que piensan, su pasado, lo que sienten, lo que callan y lo que pretenden. No solo es omnisciente (lo sabe todo) sino que además es omnipresente (está en todas partes). Ningún personaje puede escapar a su mirada. Si no nos dice algo de un personaje, no es porque no lo sepa, sino porque se lo calla a propósito.

Es, probablemente, el narrador más usado en la literatura. Es cómodo porque al autor le permite meterse en todos los recovecos, en la mente de todos los personajes y tener toda la información a su alcance. Pero también es complicado de manejar. Si se calla información, como hemos dicho, el lector puede sentir que es un narrador poco fiable o mentiroso que le está ocultando datos de forma deliberada; además, para usar bien un narrador omnisciente es fundamental mantener un equilibrio en esos saltos de un personaje a otro. Un extremo de este narrador omnisciente es el narrador superomnisciente, que no solo lo sabe todo de todos los personajes, sino que incluso sabe cosas que ellos mismos desconocen: por ejemplo, que uno de los personajes va a morir en un par de días.

Un ejemplo de este narrador omnisciente sería el que usa Mónica Rodríguez en Más valiente que Napoleón.

Narrador equisciente

Es un narrador en tercera persona, como el omnisciente, pero que no tiene los poderes de este. Se centra en un único personaje (normalmente el protagonista) . Sabe sus pensamientos, puede meterse en su cabeza y seguirle por la historia, pero, y aquí viene la diferencia, no puede hacerlo con los demás personajes. Este tipo de narrador en tercera, muy pegado al personaje, se suele conocer también como una “falsa primera” ya que tiene las mismas limitaciones que el narrador en primera persona protagonista: solo puede ver, sentir y saber lo que ve, siente y sabe el protagonista. Es uno de los narradores más habituales.

Es el narrador que encontramos en La Giganta, de Anna Höglund.

Narrador testigo

Es un narrador interno, forma parte de la historia, está dentro de ella. Sin embargo, no es el protagonista. Es un secundario que narra los hechos de los que es testigo y en los que participa. Su visión, por tanto, es también limitada. Solo puede saber de lo que ve o lo que le cuentan a él directamente.

Uno de los más famosos narradores testigo de la historia de la literatura es el de los libros de Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle donde el que cuenta la historia es Watson.

Narrador protagonista

Narrador en primera persona que coincide con el protagonista de la historia. Nos cuenta SU historia, lo que le pasó y cómo lo vivió (o lo que le pasa y lo que vive si lo narra en presente) . La primera persona dota a la narración de una mayor inmediatez y nos permite profundizar y empatizar más con el personaje. Pero hay que saber que este narrador tiene sus limitaciones (al igual que el equisciente) pues solo puede saber, ver, y sentir lo que ve, sabe y siente el protagonista que está narrando (ya que son la misma persona). Es un narrador muy común y uno de los más utilizados en la Literatura Infantil y Juvenil.

Un ejemplo de este narrador sería el utilizado por Roald Dahl en Las Brujas.

Narrador en segunda persona

Su uso es más escaso, pero muy interesante cuando se maneja bien.  Es un narrador que usa el “tú” y lo sostiene durante toda la narración. Puede dirigirse al lector, o a otra persona a la que le está contando la historia. Una forma interesante de este narrador es cuando ese “tú” va dirigido al propio narrador, produciéndose así una especie de desdoblamiento, como si se contara la historia a sí mismo desde fuera o nos convirtiera al lector en protagonistas.

Una de las maneras más habituales de encontrar este narrador es en el formato epistolar, es decir, en la cartas, que siempre van dirigidas a otra persona. Son muchas las historias que incluyen misivas o, incluso, en las que la narración se compone solo a través de cartas. Un ejemplo de narrador en segunda persona sería el libro Tú, de Charles Benoit.

El libro Querida Susi, querido Paul de Christine Nöstlinger es un buen ejemplo de narrativa epistolar. Dos niños, a través de las cartas que se escriben, irán narrando su nueva vida por separado.

Narrador poco fiable

Es aquel narrador que, por su condición, no resulta de fiar, es decir, como lectores no podemos creernos al cien por cien que todo lo que nos cuenta sea tal y como dice: podría ser el caso de una persona con algún tipo de padecimiento que le hace distorsionar la realidad, un borracho, un mentiroso, un pícaro, alguien que está sufriendo una alucinación, etc.

Un ejemplo de este narrador sería el álbum Carlota y Miniatura, en el que la la ilustración va contradiciendo constantemente lo que nos cuenta su narradora, en absoluto fiable.

Escribir para la infancia

Como verás, la elección del narrador es un paso importante a la hora de construir una buena historia. Si quieres escribir para niños o adolescentes y deseas conocer otras claves, puedes apuntarte a alguno de nuestros cursos de escritura que arrancan en septiembre ¡No te demores que las plazas son limitadas!

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*Foto de portada de Mariliana Arvelo @stylishhipkids

2 Comentarios

  1. Any

    Genial entrada, nunca es tarde para aprender, no sabía lo del narrador testigo.
    Gracias

    Responder
    • Anaïs Baranda Barrios

      ¡Gracias! Una decisión importante esta del narrador

      Responder

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