5 claves esenciales para que la mediación lectora sea un acto de cuidado

Una reflexión acompañada de cinco álbumes ilustrados

Cuando iniciamos una sesión de lectura compartida, no siempre sabemos quién está delante.
Muchas veces no conocemos del todo su historia ni qué experiencias atraviesan su relación con el lenguaje.
Tampoco sabemos qué palabras pueden resonar más de lo que imaginamos.

En muchas ocasiones, la mediación lectora se desarrolla en contextos donde las biografías son diversas, complejas o invisibles, atravesadas también por experiencias culturales distintas. Y, sin embargo, organizamos la sesión como si el grupo fuera uniforme, como si el libro no se encontrara con historias distintas.
Pero los lectores no son abstractos.
Llegan con trayectorias, silencios, pérdidas, privilegios, desplazamientos, expectativas y resistencias. Llegan con formas distintas de habitar la palabra y la cultura.
Y cada lectura que emerge es también una construcción subjetiva: situada, parcial, atravesada por experiencias que no siempre se nombran. La mediación no ocurre entre un libro y un grupo neutro. Ocurre entre subjetividades.

No todas las interpretaciones ocupan el mismo lugar en el grupo. Algunas se legitiman con facilidad; otras necesitan ser protegidas para no quedar desplazadas.

Cuando no sabemos el origen ni la situación de quienes participan, y casi nunca lo sabemos por completo, la mediación no puede apoyarse únicamente en técnicas. Necesita apoyarse en una ética.

Pensar la mediación lectora como acto de cuidado implica reconocer esa incertidumbre y esa pluralidad de miradas.
Implica sostener un espacio donde nadie quede expuesto, simplificado o desplazado por una interpretación dominante.

Las cinco claves que siguen parten de esa premisa:

1.Cuidar el tiempo

Si cada lectura es subjetiva y situada, no todas emergen al mismo ritmo.

Algunas interpretaciones aparecen de inmediato. Otras necesitan silencio, confianza, repetición.
Cuando apresuramos el cierre, solemos consolidar las voces más seguras y dejar en la sombra las más frágiles.

Cuidar el tiempo es resistir la urgencia de concluir.
Es permitir que el sentido se construya sin jerarquizar la rapidez.

La velocidad también es una forma de poder.

📚 Un libro que nos ayuda a pensar el tiempo

Una pequeña semilla

Mar Benegas y Neus Caamaño

Akiara Books

Nos propone un recorrido circular donde el crecimiento no es inmediato ni lineal. La historia puede leerse desde distintos puntos, como si el tiempo no fuera una línea recta, sino un proceso de retorno y crecimiento. En la mediación, este tipo de estructura recuerda que los procesos no siempre son visibles al instante. Cuidar el tiempo implica aceptar que algunas comprensiones germinan después, que no todo florece en la misma sesión y que el sentido también necesita espera.

2. Cuidar la palabra

No todas las intervenciones reciben el mismo reconocimiento.

Hay discursos que encajan mejor con lo esperado: el lenguaje más académico, la interpretación más elaborada, la referencia “correcta”.
Y hay otras lecturas que son más intuitivas, más emocionales, más fragmentarias.

Cuidar la palabra implica no legitimar siempre el mismo tipo de discurso.
Implica ampliar el espacio de lo decible sin corregir la experiencia ajena.

La mediación no consiste en conducir hacia una interpretación dominante, sino en sostener la pluralidad sin convertirla en competición.

📚 Un libro que nos ayuda a pensar la palabra

La fábrica de las preguntas

María José Ferrada e Isidro Ferrer

A buen paso

Nos desplaza el foco de las respuestas hacia el acto de preguntar. Las voces del libro no buscan cerrar el sentido, sino ampliarlo. En la mediación, invita a revisar cómo formulamos nuestras preguntas: ¿abren posibilidades o dirigen hacia una conclusión prevista? Aquí la duda no exige respuesta inmediata; permanece abierta, dejando que el sentido se construya con el tiempo.

2. Cuidar el ritmo

La participación no es homogénea.

Hay quienes necesitan hablar para pensar.
Quienes necesitan pensar para hablar.
Quienes participan con el cuerpo, con la mirada, con la escucha.

Si solo reconocemos como participación lo que es visible y verbal, simplificamos la subjetividad.

Cuidar el ritmo es aceptar que la presencia no siempre es sonora.
Y que no intervenir también puede ser una forma de estar.

📚 Un libro que nos ayuda a pensar el ritmo

La carta de la señora González

Sergio Lairla y Ana G. Lartitegui

A buen paso

La historia construye su relato a partir de una estructura encadenada donde una carta transita por escenarios inesperados. El sentido no se fija en un único punto, sino que se desplaza, se transforma y se conecta por azar. En la mediación, este tipo de narrativa invita a acompañar ese movimiento sin apresurarlo, a permitir que las conexiones se descubran progresivamente. Cuidar el ritmo implica sostener la lectura como tránsito compartido, sin exigir coherencia inmediata ni cierre precipitado

4. Cuidar el conflicto

Cuando las subjetividades se encuentran, el desacuerdo es posible.
Y el conflicto no es algo que deba evitarse ni buscarse, sino algo que necesita ser sostenido con cuidado.

Pero el conflicto puede convertirse en exposición si no se acompaña con atención.
Puede reforzar desigualdades si siempre son las mismas voces las que deben justificarse.

Cuidar el conflicto implica evitar que la diferencia se convierta en espectáculo.
Implica no instrumentalizar experiencias personales para enriquecer el debate.

No todo debe ponerse en común.
No todo debe explicarse.

📚 Un libro que nos ayuda a pensar el conflicto

Bandada

David D. Álvarez y Julia Díaz

Kalandraka

La historia narra cómo un grupo de aves imagina una vida distinta e inventa el progreso. El relato abre preguntas incómodas: ¿quién define lo que es avanzar?, ¿qué se pierde cuando una visión se convierte en norma? En la mediación, este álbum puede generar posiciones contrapuestas. Cuidar el conflicto significa no precipitar una conclusión moral ni imponer una lectura única, sino sostener el desacuerdo sin convertirlo en confrontación.

5 Cuidar los límites

Reconocer la subjetividad también implica reconocer los límites del espacio de lectura.

No somos terapeutas.
No trabajamos con historias para extraerlas.
Ni es un lugar para forzar relatos íntimos ni para interpretar biografías ajenas.

Cuidar los límites es proteger la dignidad de quienes participan.
Es saber hasta dónde acompañar y cuándo detenerse.

El cuidado no es solo apertura.
También es contención.

📚 Un libro que nos ayuda a pensar los límites

Su Alteza Lodo, Princesa de Barro

Beatrice Alemagna

A buen paso

Una historia que se adentra en el territorio del enfado y la rabia sin simplificarlos ni resolverlos con moralina. El viaje al barro no es castigo, sino tránsito. En la mediación, un libro así exige especial cuidado: no convertir la emoción en confesión pública ni utilizar la historia para provocar relatos personales. Cuidar los límites implica acompañar la intensidad sin forzar exposición, permitir que cada lector dialogue con la experiencia desde su propio lugar.

Mediar no es conducir hacia un significado correcto.
Es decidir qué lugar ocupa cada voz en la conversación.

No podemos saber del todo quién está delante. Pero sí podemos decidir cómo sostenemos ese encuentro.

La mediación lectora será una práctica técnica o un acto de cuidado.
Y esa elección no es menor.

Porque leer juntos nunca es solo leer.
Es distribuir la palabra.
Legitimar miradas.
Definir qué experiencias cuentan y cuáles quedan en los márgenes.

Y esa toma de posición es, inevitablemente, política.

Amparo Benegas


Si te apetece profundizar en mediación lectora e interculturalidad, ya puedes matricularte en el curso Interculturalidad en el aula y literatura. Caleidoscopio. con Amparo Benegas. Como un caleidoscopio que crea nuevas imágenes a partir de pequeños fragmentos de color, trabajaremos casos prácticos para ver cómo el álbum ilustrado, con sus historias, lenguas y sensibilidades diversas, puede recomponer la experiencia compartida.

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Imagen de portada:  David D. Álvarez y Julia Díaz del libro Bandada.

1 Comentario

  1. Noemi Corbo

    Me interesa lo referido a lectura entre adultos mayores

    Responder

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